Rabino Sergio Slomianski - La Kehile

Buscar
Vaya al Contenido

Menu Principal:

NOTIKEHILE
B´H
Perashat Miketz
La Perasha de  esta semana comienza  con las palabras: “y sucedió que al final  de dos años completos que el Faraón soñó…” (Bereshit 41:1). El Midrash comenta en relación a este versículo basado en el libro de Job: “el pone fin a la oscuridad” (Iyob 28:3), que hace referencia al hecho que el Faraón puso fin al tiempo que Yosef estuvo en la prisión, después que Potifar lo encarceló. Cuando el tiempo apropiado para su salida llegó “el Faraón soñó”.
Para poder entender este Midrash, el Rabino Yosef Dov Haleivi Soloveitchik, conocido como el Beis Halevi, explica que debemos considerar la regla universal que todos los eventos que acontecen están gobernados por la ley de causa y efecto, pero no siempre son la causa y el efecto que aparentan ser. Por ejemplo, si un negociante adquiere una cantidad de mercancías que eventualmente vende con una gran ganancia, entonces parecería ser que la adquisición de las mercancías fue la causa que generó la ganancia. Pero cuando observamos la transacción desde la perspectiva de la Torá, llegamos a la conclusión que esto es lo opuesto. Nos percatamos que Hashem decretó esta ganancia monetaria, y la adquisición de la mercancía fue meramente el conducto por medio del cual  Hashem decidió enriquecer al negociante. Así que, la ganancia predestinada fue la causa, y la adquisición de las mercancías el efecto.
Similarmente, en el caso de los sueños del Faraón, en primera instancia aparentaría que los sueños del Faraón fueron la causa  de que Yosef fuera liberado de la prisión.  Sin embargo, exactamente lo opuesto sucedió. El momento para la liberación de Yosef había llegado, y esto fue la causa para que ocurrieran  los sueños del Faraón.  
El rabino Israel Meir Hacohen conocido como el  Jafetz Jaim, menciona que cuando llegó el tiempo de la liberación de Yosef, él no fue liberado lentamente, como a veces se pueden suscitar todo tipo de trámites burocráticos,  sino que fue sacado de su cautiverio con gran rapidez. Esta es la manera por medio de la cual  Hashem trae la redención. –“Cuando el momento llega no se pierde ni siquiera un segundo. Y así también será la redención final”-, dijo el Jafetz Jaim. Tan pronto el tiempo propicio llegue,  seremos redimidos inmediatamente de nuestro exilio.
De la misma forma ocurre con nuestra vida diaria, debemos darnos cuenta  que las situaciones difíciles que se nos presentan pueden cambiar de un momento a otro, por lo que no debemos perder nunca la esperanza de un futuro mejor.
 

 
Copyright 2015. All rights reserved.
Regreso al contenido | Regreso al menu principal