Grafología Clínica - La Kehile

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NOTIKEHILE
 
HOGAR DISFUNCIONAL, VIOLENCIA Y FAMILIA
 
“INDICADORES DE ABUSO Y VIOLACIÓN”
 
Dr. Shulem Gavriel Sansoube
 
Grafología Clínica y Forense
 
 
A continuación se proporcionará una síntesis de recomendaciones elaborada por miembros de la American Psychological Association y de la American Academy of Pediatrics, para ayudar a los padres, adultos cercanos y familiares en la tarea de educar a los niños para que aprendan a controlar su violencia, evitarla y resistirse a ella (APA Help Centre, april, 1999). Material aportado por egresadas del Curso de Extensión de Grafología, UCA, Graf. Gonzalez, Elvira; Graf. Victory, Claudia, Lic. Zocchi, Alicia.
 
Los resultados de las recomendaciones demuestra que la conducta agresiva todas las personas las tenemos por herencia y la conducta violenta es aprendida, las actitudes de los padres y adultos son fundamentales para aprender a manejar sus emociones sin utilizar la violencia.
 
Está comprobado que los adultos pueden actuar en forma deliberada y eficaz minimizando la violencia que el niño observa y vive, los padres en la medida en que sean capaces de generar un ámbito de crianza de seguridad, confianza y cariño, tienen un valor preponderante como inhibidores de la violencia. Siempre es conveniente que el adulto pueda consultar a profesionales de salud y de otros ámbitos preparados para orientarlos en este trabajo que no es sencillo.
 
Instrucción para el autocontrol de la violencia:
 
1.      Brindar amor y atención constante y estable: Todo niño requiere una relación fuerte de afecto para sentirse seguro y desarrollar sentimientos de confianza.
 
2.      Mantener una supervisión permanente sobre los niños: Porque ellos dependen de sus padres y de los miembros de la familia para sentir estímulo, protección y apoyo mientras aprenden a cuidarse a sí mismos.
 
3.      Ser un buen modelo para los niños: Mostrarles las conductas que se consideran apropiadas y que se espera de ellos. Mucho de sus actitudes y valores las aprenden a través del ejemplo, promover respeto y honestidad,  fortalecer el autoestima del niño, sentir orgullo por su familia para poder enfrentar a otros niños que traten de ejercer presión negativa como bulling, mostrarle el peligro de generar y contestar a la violencia. Es importante que los padres tomen conciencia de las situaciones en que ellos mismos estimulan sin darse cuenta la agresión, para que un niño comprenda la conveniencia de tratar de resolver las situaciones mediante argumentaciones claras y no empleando amenazas o violencia, no debe ser golpeado.
 
4.      Ser consistente en el establecimiento y cumplimiento de las reglas y de la disciplina: Cuando se establece una regla debe mantenerse, los niños precisan consignas, estructuras y expectativas claras con respecto a las conductas. Cuando sea posible, conviene negociar las reglas con el niño, explicándole con facilidad y con un lenguaje claro que se espera de él y que pasará si no cumple con lo establecido. Así aprenderá a comportarse de manera adecuada para él y para los que lo rodean.
 
5.      Mantener la violencia fuera del hogar: La violencia familiar asusta y lastima a los niños, porque precisan crecer en un ambiente de seguridad y de cariño, la violencia produce miedo. Para que en la casa reine la tranquilidad es importante frenar los comportamientos agresivos entre hermanos y amigos, así como evitar discusiones hostiles entre los padres y más frente a los hijos, si los adultos lastiman físicamente o verbalmente y se hieren deben consultar a un psicoterapeuta u a otro profesional de la salud accesible que los pueda orientar para encontrar una solución para el problema antes citado y enseñar a evitar la violencia.
 
   Los padres deben evitar que sus hijos vean demasiada violencia a través de los medios (televisión, video-juegos, películas, etc.). Está probado que tiene efecto negativo.
 
La investigación sugiere lo siguiente:
 
a)      Limitar el tiempo de televisión a 1 o 2 horas diarias máximo.
 
b)      Conocer siempre los programas que ven sus niños.
 
c)      Hablar con ellos acerca de la violencia que absorben a través de los medios.
 
d)      Hacerles comprender qué dolorosas serían las acciones violentas y los golpes que ven en la televisión o en los juegos, si realmente ocurrieran en la vida real. Demostrar con cuidado cuáles son las consecuencias de las conductas violentas.
 
e)      Analizar con ellos posibles caminos para resolver conflictos sin violencia.
 
f)       Ayudarlos a aceptar y comprender a otros niños con entornos culturales y sociales diferentes.
 
g)      Prevenirlos con respecto a los juegos verbales, el uso de palabras ofensivas o amenazas, ya que pueden provocar en otras reacciones agresivas.
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