Grafología Clínica - La Kehile

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NOTIKEHILE
GRAFOLOGIA CLÍNICA
HOGAR DISFUNCIONAL, VIOLENCIA Y FAMILIA
“INDICADORES DE ABUSO FÍSICO, SEXUAL EN NIÑOS Y ADOLESCENTES”
7.2 La madre abusadora (continuación).
Las madres son particularmente expertas para manipular emocionalmente. Son habilidosas al usar a sus hijos e hijas para satisfacer las necesidades emocionales de su niñez y adolescencia. Este arreglo no funciona. Es imposible que un hijo o una hija, cubran las necesidades emocionales insatisfechas de los padres durante su infancia y adolescencia. Un niño o un adolescente no puede ser la persona que satisfaga las necesidades de alguien más cuando ellos tienen sus propias necesidades. Este es un claro ejemplo de roles invertidos, y sus consecuencias son muy serias.

Un niño en esta situación se siente abrumado, enfrentando una carga imposible, y aun así trata de hacer lo mejor que puede para hacer lo imposible. El niño se sentirá incapaz cuando fracasa al no poder hacer lo imposible. Para cuando el niño sea un adolescente, él se sentirá no solo incapaz pero también exhausto y vacío. Se sentirá inseguro y con miedo al fracaso, a la desaprobación, al rechazo y al abandono. El mensaje implícito, si no explícito, siempre ha sido "si no satisfaces las necesidades de Mamá, ella te rechazará o te abandonará".

El adolescente también habrá aprendido que es imposible hacer feliz a la madre. No importa lo que el adolescente haya hecho para tratar de hacerla feliz, nunca es suficiente. Entonces el adolescente empieza a sentirse como un fracasado, como lo contrario de alguien exitoso. Esto destruye su autoestima.

Esto, brevemente, es el peligro de las madres emocionalmente necesitada, y por lo tanto, emocionalmente abusiva.
Características Generales de una Madre Emocionalmente Abusiva
Hace que el niño o adolescente se sienta responsable de los sentimientos de la madre.

Los amenaza en general.

Los amenaza específicamente con rechazo o abandono.

Los amenaza con consecuencias vagas.

Usa la fuerza.

Invalida los sentimientos de los hijos.

Los hace sentir culpables, sin que lo merezcan.

Los culpa, sin que lo merezcan.

Domina las conversaciones.

Se rehúsa a disculparse.

Siempre necesita tener la última palabra.

Juzga o rechaza a los amigos de los hijos.

Deja a sus hijos afuera de la casa.

Usa castigos y recompensas para manipularlos y controlarlos.

Invade su privacidad.

Los subestima.

No muestra confianza en ellos.

Los "etiqueta".

Los critica.

No les habla.

No les da explicaciones reales.

Da excusas como "porque está mal", "porque es inapropiado" o "porque es un pecado".

Les pega cachetadas.

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