Becky Krinsky - La Kehile

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¿Te crees tú historia tanto que niegas la realidad?
¿Te convences de que lo que estás haciendo, es lo que tienes que hacer, sin pensar que a lo mejor perdiste  la noción de lo que es en verdad?
¿Por qué hay personas se encaprichan por luchar por causas perdidas? ¿Cómo es posible que aun viendo la evidencia existen personas que insisten en rescatar lo que ellos llaman  injustica?  ¿Será capricho o en verdad hay causas imposibles que se pueden ganar?  
El acomodar la realidad a la convencía personal es una cuestión común en estos tiempos. La gente joven, principalmente los milenios han marcado un tono particular en el diálogo de la vida.  De alguna manera han dado cabida a que uno tiene todo el derecho y el poder para hacer lo que quiere, a pesar de que la realidad y las circunstancias digan lo contrario.  No hay paciencia, ni tolerancia. Las cosas deben de funcionar como uno necesita o de lo contrario no sirven y los demás no saben.
No solo es válido y necesario defender los derechos personales, sin embargo es importante ser humilde y honesto en la manera de emprender estas cuestiones.  Después de todo, uno solo es responsable de los actos propios, no hay injerencia en el resultado o en las conductas de los demás.
La manera de actuar como si uno debe de tener el derecho simplemente porque uno dice, genera un tipo de conflictos emocionales con efectos legales drásticos. En realidad hay cosas que no son justas, otras que quizá no tienen respuesta, ni solución y definitivamente la vida no siempre es dulce, ni fácil. Eso no implica que hay que sufrir o vivir mal. Solo hay que aprender a ver la realidad como es,  sacarle en mejor provecho y vivir en paz, sin buscar ser el héroe de una historia que no tendrá un buen final. No se vive para demostrar a nadie lo que uno es.
-Por ejemplo- Un arreglo entre dos personas puede ser válido entre ellas, siempre y cuando ambas vivan y estén dispuestas a validar el trato.  Pero en el momento que alguna de estas personas muere o cambia de parecer, el compromiso que parecía claro y perfectamente entendido deja de tener validez. Entonces… difícil será que otros acepten las condiciones turbias que se tenía  entre líneas, aunque uno luche y sienta que está en lo correcto. Las suposiciones  implícitas que no se pueden demostrar claramente son casos perdidos.
Otro ejemplo que pasa con la persona que insiste que trabaja bien y que todo lo que hace lo hace de acuerdo a sus estándares, pero ni avanza en su trabajo, ni tiene más clientes. Estará aferrado a una realidad que no existe o ¿pone pretextos para evitar ver que su forma de trabajo es efectivo?
Querer adaptar la realidad a cómo debería de ser  o aceptar las circunstancias reales son dos visiones muy distintas. Hay que tener valor para entender la diferencia y para saber cuándo es válido luchar y cuando es mejor rescatar la dignidad y la paz emocional.
www.recetasparalavida.com
La receta
Sin pretextos
Ingredientes
2 tazas de responsabilidad- reconocer la realidad sin explicaciones ni justificaciones
1 manojo de valor- fortaleza para poder  aceptar la vida
2 cucharadas de buena disposición – encontrar aspectos positivos en las cuestiones dificultosas
1 chorrito de compasión-  sentir empatía al dolor y la frustración que causa la injustica
1 pizca de confianza- visualizar el beneficio y la oportunidad para crecer y ver nuevos caminos
Recomendación del chef: Me voy a dejar de pelear contra la realidad, dejo de poner excusas que justifican mis explicaciones mentales, voy a confrontar la realidad como es, buscar soluciones prácticas y concretas.
Como poder ver la realidad:
  1. Pelea por tener una     buena vida, ser feliz con lo que tienes y aprovecha lo que tienes. El     héroe de la historia no es el que pela por una causa para demostrarle al     mundo que él estaba en lo correcto.  El verdadero héroe vive una     buena vida, porque sabe cómo disfrutar lo que tiene.
  2. Enfócate en lo     positivo de la situación que te está lastimando.     Visualiza y pon en perspectiva tu problema, quita el ego, reconoce tus     posibilidades y busca las formas efectivas para conseguir tus objetivos.
  3. Usa tu poder para     sobreponerte a las excusas que te has creado.     No te lastimes ni te critiques, si te has equivocado se vale. Recupera tu     poder de decisión, de acción y de pensamiento, modela tu destino y crea     una vida con un buen sabor.
   
 
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